Hola amigos, ahora, les dejaré la continuación de La niña de la ópera, espero la disfrúten.

NotA: Escuchen este video mientras la leen.

La batería celestial, I parte.

Era una mañana de Lunes, con flojera y aburrida como todas las demás. Naomi ya estaba lista para ir a la preparatoria cuando de repente, sus papás se levantaron y le dijeron:

Naomi, hoy no vas a ir.

Naomi: Pero, por qué?

Nos mudamos!!!!!

Naomi: nooooooo!!!!!!

Ya están tus cosas listas, arréglate y vámonos que se nos hace tarde y la mudansa espera.

Naomi con una lágrima en los ojos, le echó una última mirada a su hogar, al vecindario, a todo lo que había conosido y que ahora, sin previo abiso, dejaría para siempre.

Llegaron a la casa nueba, era una manción, muy bonita y exelentemente amueblada. Naomi, subió las escaleras rápidamente hacia su nueba avitación.

Era un cuarto hermoso, con una cama muy bonita, un buró adornado en oro y un clóset de una bellesa sin igual.

Naomi, lo que encontró de raro, es que encima del buró estaba un par de baquetas enbueltas en una tela negra, amarradas con un listón negro que tenía la siguiente nota en tinta roja:

¡Úsame!

Rápidamente las sacó y empezó a explorar el cuarto, dándose cuenta de que ahí, no había ningún instrumento de percución.

Se adentró en el armario, dándose cuenta de que había una puerta pequeña en la pared.

Jiró la manija, habrió la puerta y después, no pudo hacer movimiento alguno ni articular palabra después de lo que vió.

Estaba una avitación completamente negra, sin luz, con una mesa que tenía una cajita igual de negra, pero al centro de esa totalmente obscura avitación, se allaba lo que Naomi estaba buscando, una batería roja perfectamente bién armada.

Ella, sin saber nada de música, la empezó a tocar y, o sorpresa!!!!!

Se escuchaba un sonido angelical, tanto que Naomi se asustó y dejó de tocar, dejando las baquetas en un tambor y caminando hacia la mesita negra.

Ya se ha dicho, que la mesita contenía ensima, una cajita igual de negra. Naomi, la habrió con total delicadeza. Eran unos lentes obscuros con una leyenda escrita en tinta roja que decía:

Si me tocas, conoserás la muerte!!!!!

Naomi, calló desmayada. Al rato se levantó y dijo gritando:

Es la niña de la ópera!!!!!

Cabe mencionar, que la niña de la ópera (Christine Daaé) ya abía muerto y claro, esa aterrorisante historia, ya la había olvidado todo el mundo, la historia por la cual, la ópera Greend de la ciudad de México, fuera tan terroríficamente conosida.

Naomi, recordó que había encontrado unas cartas enterradas en el patio de su antigua casa, así que se salió del cuarto y las empesó a buscar, ayándolas y con mano temblorosa, las empesó a desdoblar y a leer su realmente antiguo contenido.

Fracmento de una de las cartas.

Cada vez que la oigo hablar, con esa voz de hada, mi hada, no puedo creer todo lo que me cuenta.

Me ha contado de esa batería, esa batería que suena, como si la estubiera tocando una profesional de la música, me cuenta que ella misma, en sus ratos libres, la construyó con sus propias manos y que de alguna forma, ese vellísimo instrumento, albergaba su alma.

Me la tocaba cuando yo se lo pedía o cuando estaba llena de furia o con un dolor que no podía ahogar otro ridmo, que el ridmo que hacía su música, su música celestial.

Siempre te extrañaré, mi hada de la música.

Thárit.

Naomi, doblando la carta, fue otra vez hacia el cuarto que tenía el instrumento, lo empesó a explorar y se dio cuenta, que en todos los tambores, tenía 4 iniciales grabadas.

C.D, N.Ó

Naomi, dijo con una voz muy suabe.

No puede ser.

No cabía duda, esa era su batería, su batería celestial.

Naomi, se apresuró a salir de la avitación con un paso lento y con miedo, cerró la puerta y salió del armario, al mismo tiempo que escuchaba los pasos de su madre (Christelle) suviendo las escaleras y aproximándose al cuarto de la joven.

Continuará...